Entrevista con escritores e ilustradores húngaros, catalanes, españoles y latinoamericanos: Roger OLMOS (ilustrador catalán)

Si en cualquier circunstancia empiezo a hablar sobre los libros infantiles ilustrados de calidad, inmediatamente pienso en España. España es el país donde un padre, un pedagogo, un niño o cualquier lector de literatura infantil puede encontrarse con una gran variedad de libros con conceptos innovadores, llamativos, libros que son dados a fomentar la imaginación y la creatividad. En estas obras se tratan temas significativos como el respeto a los demás, la aceptación de la diferencia, el proceso del duelo, el maltrato a los niños, la multiculturalidad, la diversidad lingüística, etc. Hay muchas editoriales y artistas que no tenían miedo de romper con lo convencional y que han ayudado a que el álbum ilustrado ganase terreno y ocupase un lugar privilegiado en el mundo de libros infantiles. Uno de estos artistas es Roger OLMOS, un artista catalán reputado y reconocido, ganador de premios de ilustración, nacido en Barcelona en 1975. Desde el año 2000, cuando ilustró Tío Lobo, escrito por Xosé Ballesteros y publicado por Kalandraka, ha ilustrado más de 40 libros. Ha trabajado con escritores como: Roberto Aliaga, Rafael Calatayud Cano, Lewis York, José Luis Campanari, Salman Rushdie, Pablo Albo, Josep Lluch, José Campanari, Pep Bruno, David Aceituno, Paco Liván etc. Su arte se caracteriza por su profesionalidad, creatividad, humor, colores vivos, movimiento, la alegría de crear, el respeto y el cariño por los niños.

¿Cuándo eras niño ¿ qué querías ser de mayor?

Cuando era niño quería ser lo que querían ser todos los niños, bombero. Pero luego reflexioné y como era un poco bestia, me decanté más por ser especialista de cine. Me tiraba por barrancos, me caía desde una escalera (con escalera incluida) saltaba de sitios altos y cosas así.

¿Cómo llegaste a ser ilustrador?

Dibujaba siempre de pequeño, a diferencia de otros, yo no paré, incluso cuando tuve mis primeros trabajos (diferentes a la ilustración) seguía haciendo dibujos. Al ver que era de las pocas cosas que se me daban bien, encaminé mis estudios a las artes plásticas en la escuela Llotja Avinyó de Barcelona. Tuve la suerte de ser seleccionado en la feria del libro infantil de Bolonia, fuimos unos cuantos allí y conocía a mi primera editorial, Kalandraka apostó por mi y poco a poco fui publicando cada vez más.

¿De pequeño cuáles eran tus libros infantiles favoritos? ¿Te gustaba leer?

De pequeño tuve la gran suerte de poder acceder a libros de ilustradores que no eran nada infantiles, Los trabajos de Froud, de Brad Holland, el ilustrador francés Caza. Eran dibujos siniestros e inquietantes para mi. Yo tendría 4, 5, 6 años, pero me marcaron de por vida, y me hicieron evolucionar mi imaginario de forma diferente que los libros de Teo o los de Mickey Mouse.
En cuanto a leer, he de agradecer a los arcaicos planes de estudio de aquel entonces, donde obligaban a los chavales a leer clásicos soporíferos de los más aburridos para nuestra edad, con su posterior examen con preguntas tan absurdos como : -De que color era la casaca que fulanito vestía en la posada?- hacían que siempre suspendiera y el profesor nos humillase en la pizarra delante de todos los demás por nuestras malas notas. Consecuencia? odiaba leer. No empecé a encontrarle el gusto a la lectura hasta que fui bastante más mayor.
Ojalá me hubiesen hecho leer La Historia Interminable, o el Hobbit, o lecturas más imaginativas y emocionantes cuando tenía 12, 13, 14 años, en lugar de libros como el árbol de la ciencia, o libros de romances de postguerra… para luego hacernos exámenes absurdos que no servían para nada.

¿Que tipos de libros te gustan más ilustrar? ¿Que no te gustaría dibujar?

Va a épocas, lo acepto todo, dentro de mi ética por supuesto, nunca ilustraré un circo con animales por supuesto y cosas así. Hay épocas que me apetece ser oscuro, otras con mucho humor, va a rachas.
No ilustro nada que atente o en donde se represente violencia gratuita contra animales sin que sea considerado como algo negativo. Básicamente. Y como Vegano que soy, alguna historia en donde se diga que para crecer mucho y ser muy fuerte haya que hartarse de hamburguesas y buenos filetes y mucha leche.

Uno de mis libro favoritos ilustrados por ti es Un libro lleno de Lobos. Es un libro precioso. ¿Qué puedes contarnos sobre este trabajo?

Pues que tuve libertad absoluta para representar ese universo. Un ilustrador siempre parte de toda la información que nos da la historia, todo lo que el autor o autora nos cuente o describa, es nuestro trabajo el aportarlo, enriqueciendo así todo el universo visual que aportaremos al libro. Roberto (Roberto Aliaga, el escritor del libro) cuenta que los lobos esperan, a ser llamados a sus historias. Pero no nos dice en donde está, si en un bosque o un sótano o una ciudad. Eso me dio alas para crear este limbo multicolor y multiplaformas en donde todo tiene absolutamente que ver con los lobos. Que por cierto, hay poca gente que lo pilla, aproveché el hecho de que la primera y ultima página se repiten para hacer un juego de las 7 diferencias, ¿las encontraste?

Un cuento lleno de lobos, escrito por Roberto Aliaga, publicado por OQOEditora.

¿Qué técnicas usas para dibujar y cuáles son tus colores favoritos?

Trabajo básicamente en óleo, y luego retoco digitalmente, pero solo a nivel de contrastes color y brillos, y retoco pequeños detalles que con el pincel sería difícil por su tamaño. Me gusta que la imagen final sea lo más pictórica posible, que no se note el paso del ordenador.

¿Cómo empezó la cooperación con Roberto Aliaga? En este momento tenéis un proyecto juntos?

Fue la ya desaparecida Terrabastall, que me propuso ilustrar el libro de El príncipe de los enredos. No conocía a Roberto, pero cuando leí el cuento, y en el momento en donde estaba de moda el mobbing inmobiliario me encantó, enseguida visualicé a los personajes, y además acababa mal! Terrabastall cerró con el libro ya acabado, nos quedamos con él y decidimos presentarlo al Lazarillo, ganó y ahí fue donde nació la amistad entre los dos.
Hoy en día no hay nada a la vista con él, pero todo se andará.

¿Cómo empiezas a ilustrar un libro infantil? ¿Tienes caminos recorridos o para cada libro empiezas de maneras diferentes?

Leo la historia, me empape bien de ella, me voy a la cafetería con libreta y bolígrafo y empiezo a diseñar los personajes, luego los entornos, y pienso en como puedo introducir pequeñas historias paralelas dentro de la misma historia. Si tengo tiempo hago un Storyboard para organizarme las composiciones y el dinamismo visual de la historia, piensa que no es una película, enseñamos una historia con 15 o 20 fotos (ilustraciones) han de estar muy bien escogidas. Y de ahí, empiezo con el primer original, hasta el último, siempre en orden. La cubierta me gusta dejarla para el final, aunque muchas editoriales te la piden la primera para promoción, pienso que es un error, te has de empapar de todo antes de ponerle cara al asunto. El tiempo es nuestro mayor enemigo, siempre falta. así que hay que encontrar un equilibrio entre la técnica que usaremos, los detalles y la composición de la imagen.

¿Cuál fue para ti el proyecto más divertido hasta ahora y por qué?

¿Divertido?.. quizás una serie de personajes que diseñé para un programa de la Sexta para El Terrat, se llamaba Fenómenos, y eran toda una serie de personajes de cuentos clásicos pero en un sentido muy macabro, el principito engullía un ratón, el flautista de Hamelin dirigía a los niños hacia un precipicio, cosas así. Verlo animado era excelente.

Historia de un niño bueno/historia de un niño malo de Mark Twain, publica Logos (Italia)


¿En tu opinión qué características tiene un libro infantil de calidad?

A parte de una buena calidad de impresión y materiales, y una cuidada maquetación, así como una historia original e interesante, que se note que el ilustrador se la ha pasado bien haciéndolo, que no nos lo de todo mascado, que nos haga pensar y que nos creamos a sus personajes. y si llega a tocarnos ese punto del cerebro que haga que en la librería cojamos ese libro y no otro, pues PLAS! conseguido. Estas cualidades las considero buenas para mi, porque de gustos los hay de todos los colores…

¿Te gustaría trabajar con escritores húngaros? Te puedo recomendar algunos a quienes les encantaría trabajar contigo.

Pues si, todo lo que sea atravesar fronteras, adelante, aunque a estas alturas y por el ritmo de vida y trabajo que llevo, con quien trato es ya directamente con las editoriales y no con los autores, si es con el autor el libro ha de tener ya un padre o una madre que lo adopte.

¿Qué planes tienes? ¿En qué trabajas ahora?

Huy, Overbooking! Estoy dando clases en la escuela de ilustración que dirige Ignasi Blanch en la Francesca Bonnemaison en Barcelona. Tengo un proyecto con Baula, a la par de otro con Edebé y en enero empiezo con la Mondadori otro álbum de la categoría de “Besos que fueron y no fueron” que publiqué junto con David Aceituno. Esta vez el guión lo pone Lewis York, que ya trabajé con él en el mismo sello con un álbum sobre el día en que el hombre llegó a la luna. Hay curro….

Muchas gracias, Roger 🙂 y sííí, he encontrado las diferencias del libro Un cuento lleno de lobos. ¿Vosotros amigos lectores las habéis encontrado?

Mi presentación del libro El príncipe de los enredos en húngaro aquí

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